La cerveza Chimay se embotella por medio de una máquina de trasiego de líquidos.
Desde el momento en que una botella entra en el transportador de cadena provisto de 96 grifos, se realiza en la botella un vaciado de aire y se introduce gas carbónico para crear un equilibrio entre la presión dentro de la botella y la presión de la cerveza que fluye desde lo alto de la máquina de trasiego.
Las botellas se llenan despacio para evitar que se forme espuma de forma incontrolada. A continuación, y antes de poner las chapas, se elimina el aire que se encuentra encima de la cerveza, en el cuello de la botella, inyectando a alta presión una mínima gota de agua y se pone la chapa en la botella de forma inmediata.
Seguidamente pasa al proceso de etiquetado.