Durante una o dos semanas se mantiene la cerveza en una cuba de conservación donde sigue enfriándose. Este frío produce una agitación en la cerveza y permite estabilizarla.
A continuación basta con volverla a introducir en la máquina de centrifugación para separarla y eliminar la agitación causada por el frío.
Por ese motivo la centrifugadora gira a 7.000 vueltas por minuto.