Coja una botella de Chimay, destápela. Aspire, la cerveza empieza a desprender sus sutiles aromas.
A continuación vierta lentamente este líquido incomparable en el vaso-cáliz de cerveza Trapense de Chimay. Entonces, y sólo entonces, cierre los ojos y saboréela.
No está bebiendo cualquier cerveza, se trata de una Trapense de Chimay, ¡una cerveza con muchos años de historia!