"Te alabaré siete veces al día"
El monje se esfuerza en alcanzar un estado de "oración constante", es decir, una atención constante dirigida a Dios. Esta oración constante sigue el ritmo de distintos momentos de oración en común con todos los hermanos y de esta manera se ve fortalecida.
A las 4h30 de la mañana los monjes se reúnen en la iglesia para recitar el Oficio de Vigilias, que consagra a Dios las últimas horas de la noche. Vuelven a reunirse en el mismo lugar al comenzar la jornada para rezar las Laudes (alabanza matinal) y al final del día para rezar las Vísperas (alabanza vespertina). Su jornada de trabajo se ve interrumpida por tres oficios más breves llamados tercia, sexta y nona.
Para terminar, se reúnen por última vez en la iglesia para rezar, antes de la noche, en un oficio llamado Completas. Además de esto, celebran la Eucaristía a diario.
Los visitantes de paso o los laicos que pasan algunos días en el hospedería del monasterio están invitados a participar en todos estos oficios y la iglesia permanece abierta durante el día para que todo el mundo pueda acudir a rezar de forma individual.