El proceso de elaboración respeta la amplia tradición de elaboración monástica y se desarrolla, aún hoy, en las construcciones originales de la abadía a pesar de un indudable aumento de la productividad.
Desde su restauración en 1989, la cervecería pone toda su moderna tecnología al servicio de una técnica exclusiva que se remonta a 1862. Si bien la fábrica de cerveza sólo funciona de 7h a 16h respetando así el horario de la vida monástica, produce diariamente dos cubas de cerveza de 250 hectolitros cada una.