La principal característica de la cerveza de Chimay es su segunda fermentación en la botella gracias a la levadura y al azúcar líquido que se añaden a la cerveza cuando ésta sale de la abadía.
Es entonces cuando tiene lugar la segunda fermentación.
Para que ésta sea perfecta, el almacén de fermentación cuenta con cuatro ventiladores que remueven el aire de forma constante con el fin de mantener una temperatura homogénea dentro de la nave (+/- 24ºC) y un mismo índice de humedad desde el suelo hasta el techo.
Se trata de un proceso de tres semanas de duración después de las cuales las botellas serán enviadas a todo el mundo.