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La abadía trapense de Chimay

Una tradición secular

Los monjes de la abadía de Scourmont en Chimay pertenecen a la Orden de los Cistercienses de la Estricta Observancia, que en general se denominan trapenses. Estos monjes siguen la regla de San Benedicto, que se remonta al siglo VI, al adoptar el nombre “cistercienses” del monasterio de Citeaux que se fundó en Borgoña en el siglo XII.

Los monasterios cistercienses se dividen en dos grandes órdenes, de las cuales una está históricamente vinculada con la abadía La Grande Trappe en Normandía, lo que le asigna el nombre común de "trapenses".

Los monjes consagran sus vidas a la alabanza de Dios por medio de la oración y de la meditación. Al emitir su voto de celibato, ellos viven en comunidad bajo la dirección de un abad y renuncian a todas las pertenencias personales. Como parte central de sus vidas, tienen su propio trabajo y también se esfuerzan por medio de éste para obtener ayuda que destinan a los más pobres.

Por mucho tiempo, el trabajo de los monjes consistió principalmente en el cultivo de los campos. Sin embargo, en la era moderna, dicho trabajo se extendió a las pequeñas industrias, sobre todo en las áreas de producción de alimentos y agricultura. Y así, desde hace muchos siglos, en las tierras del norte, han elaborado cervezas y quesos.

La Abadía de Scourmont

Durante el verano de 1850, un pequeño grupo de monjes se instaló en la meseta salvaje de Scourmont, cerca de Chimay. Alrededor del monasterio, se construyeron una granja, una cervecería y una fábrica de queso.

La abadía de Scourmont desarrolló varias actividades económicas, lo que permitió el aumento del empleo en la región.

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